• O que diferencia uma “COMUNICAÇÃO CRISTÔ?

    Julio 6, 2007

    (versión en español abajo)

    Há duas forças que ameaçam quaisquer esforços por uma COMUNICAÇÃO CRISTÃ nos dias de hoje: o relativismo moral e o fundamentalismo. Pontas opostas de uma mesma corda, ambos manifestam o que há de mais maléfico na relação humana, a indiferença com o outro.

    O relativismo moral é resultante da escassez de referências e exemplos que possam influenciar beneficamente o comportamento das pessoas. Poucos se disporiam a defender a volta da ditadura clerical em países democráticos ocidentais. Não se trata de saudosismo pela camisa-de-força imposta antigamente por igrejas ou pelo patriarcado. Mas a ausência de valores éticos claros e bem fundamentados aumenta o vazio existencial que avança sobre todas as classes sociais e faixas etárias. Para muitos, a Vontade de Deus não tem nenhum espaço em seus pensamentos ou práticas. Encontrar caminhos para dar sentido às vidas com base na solidariedade, na fé inclusiva, na busca pela justiça e na paz é algo que extrapola os Direitos Humanos. E ainda mais difícil de implementar que estes últimos.

    O fundamentalismo se baseia justamente no medo do vazio e da diversidade. É o apego ao passado sem nenhuma visão crítica, ainda que se utilizando das mais modernas tecnologias para propagar as verdades consideradas únicas e absolutas. Os filhos diletos desse traço social são a violência e a manipulação. O cheiro pestilento desse agente do apocalipse pode ser encontrado em comunidades de qualquer religião ou etnia. Contamina mais rápido que muitas doenças infecciosas e mata mais a cada dia.

    Uma COMUNICAÇÃO CRISTÃ não é apenas baseada nos Direitos Humanos. Ela exige uma vinculação com igrejas, organizações e movimentos religiosos de tradição cristã para ser realmente diferenciada ao ponto do que propõe. Estabelecer esses laços é difícil, pois há uma certa desarticulação de algumas das lideranças históricas mais esclarecidas nesse campo. Percebe-se uma mudança de gerações que ameaça deixar em branco a memória de lutas e avanços sociais. E aumenta a complexidade dos desafios sociais e ambientais no mundo todo.

    Como exercitar uma COMUNICAÇÃO CRISTÃ que não seja proselitista, fundamentalista ou distante da realidade espiritual dos cristãos é algo difícil. No entanto, me parece ser o único caminho para sobrevivência da própria WACC. Deixe aqui sua opinião a respeito.

    Luciano Sathler
    Vice-Presidente WACC-AL e professor na Universidade Metodista de São Paulo

    ¿ Qué distingue una “COMUNICACIÓN CRISTIANA” ?

    (traducido por Eduardo Panik, miembro de la WACC)

    Hay dos fuerzas que amenazan cualquier esfuerzo por una COMUNICACIÓN CRISTIANA en los días de hoy: el relativismo moral y el fundamentalismo. Puntas opuestas de una misma cuerda, ambos manifiestan lo que hay de más maléfico en la relación humana: la indiferencia con el otro.

    El relativismo moral es resultado de la escasez de referencias y ejemplos que puedan influenciar benéficamente el comportamiento de las personas. Pocos se dispondrían a defender la vuelta de la dictadura clerical en países democráticos occidentales. No se trata de nostalgia por la camisa-de-fuerza impuesta antiguamente por iglesias o por el patriarcado. Pero la ausencia de valores éticos claros y bien fundamentados aumenta el vacío existencial que avanza sobre todas las clases sociales y fajas de edad. Para muchos, la Voluntad de Dios no tiene ningún espacio en sus pensamientos o prácticas. Encontrar caminos para dar sentido a las vidas con base en la solidaridad, en la fe inclusiva, en la búsqueda por la justicia y en la paz es algo que extrapola los Derechos Humanos. Y es aún más difícil de implementar que estos últimos.

    El fundamentalismo se basa justamente en el miedo al vacío y a la diversidad. Es el apego al pasado sin ninguna visión crítica, aunque que utilice las más modernas tecnologías para propagar las verdades consideradas únicas y absolutas. Los hijos dilectos de ese trazo social son la violencia y la manipulación. El olor pestilente de ese agente del apocalipsis puede ser encontrado en comunidades de cualquier religión o etnia. Contamina más rápido que muchas enfermedades infecciosas y mata más cada día.

    Una COMUNICACIÓN CRISTIANA no se basa sólo en los Derechos Humanos. Exige una vinculación con iglesias, organizaciones y movimientos religiosos de tradición cristiana para ser realmente diferenciada al grado de lo que propone.

    Establecer esos lazos es difícil, pues hay una cierta desarticulación de algunos de los liderazgos históricos más esclarecidos de este campo.
    Se percibe un cambio de generaciones que amenaza dejar en blanco la memoria de luchas y avances sociales. Y aumenta la complejidad de los desafíos sociales y ambientales en todo el mundo.

    Es difícil determinar cómo ejercitar una COMUNICACIÓN CRISTIANA que no sea proselitista, fundamentalista o distante de la realidad espiritual de los cristianos. Sin embargo, me parece que es el único camino para la supervivencia de la propia WACC. Deje aquí su opinión al respecto.

    Luciano Sathler

    Vicepresidente de la WACC-AL y profesor en la Universidade Metodista de São Paulo.

    MEDIOS DE COMUNICACIÓN Y COYUNTURA EN COLOMBIA

    Julio 5, 2007

    Manejo que desde los medios se hace de la sociedad

    Por CEPALC, Colombia

    En Colombia la autocensura de los periodistas y el control económico y social que ejercen los grupos de poder sobre los medios de comunicación en las regiones, han creado un clima de aparente calma en el ejercicio del periodismo en el país, que el gobierno Uribe se ha apresurado a presentar como resultado exitoso de sus políticas para proteger la libertad de expresión.

    Sin embargo, el hecho de que se asesinen menos periodistas o hayan menos denuncias de intimidaciones o acosos a los mismos no significa que se haya logrado un avance real en las libertades para informar abierta y críticamente sobre las difíciles realidades colombianas. Por el contrario, el silencio que se han impuesto los medios de comunicación regionales es la prueba fehaciente del férreo control que hoy ejercen en las regiones las fuerzas políticas y económicas asociadas con las redes criminales del paramilitarismo y el narcotráfico.

    A esta situación se le suma en la capital, Bogotá, la concentración de la propiedad de los grandes medios de comunicación, cada vez más asfixiante y alienadora, lo que impide el libre flujo de la información sobre todo en la investigación y denuncia de los procesos “parapolíticos” en los cuales aparecen comprometidos el presidente y sus más cercanos aliados.

    Los dos canales nacionales de televisión, privados, de carácter comercial, acaparan más del 85% de la sintonía y un porcentaje igual en el dinero empleado en publicidad por parte de los anunciantes, se han cuidado en exceso de promover o agitar a la opinión pública con el seguimiento de denuncias que puedan perjudicar políticamente el prestigio de Uribe. Más aún, se han convertido en caja de resonancia propagandística de todas sus declaraciones, giras, promesas, proyectos, apoyando el interés de los dueños de los canales, los magnates Julio Mario Santodomingo y Carlos Ardila Lulle, quienes no solo aspiran a que se les renueve la licencia de transmisión por otro período de diez años, sino a que el gobierno no autorice la creación de un tercer canal nacional comercial que afectaría el mercado publicitario que actualmente monopolizan.

    En idéntico sentido se comportan las dos cadenas de la radio comercial que dominan este medio en el país. “Caracol”, propiedad del grupo español “Prisa”, sigue la línea de obsecuencia gobiernista pensando en la posibilidad de hacerse a la licencia para montar un tercer canal de televisión comercial. “RCN”, propiedad de Carlos Ardila Lulle, ha extremado aún más su Uribismo, respaldando los intereses económicos de su propietario, quien se ha visto beneficiado enormemente por el gobierno con las alzas permanentes en los precios de la gasolina que ahora por ley contiene un 10% del etanol producido con la caña de azúcar, del cual el consorcio industrial de Ardila es el principal fabricante en el país.

    Estas situaciones explican la absoluta preferencia del presidente por la radio y la televisión para conceder entrevistas, hacer declaraciones, etc. Sistemáticamente ha rehuido los encuentros con la llamada “prensa escrita” donde, a pesar del apoyo con que cuenta, se atrincheran algunos de los principales críticos de su administración.

    “El Tiempo”, principal diario del país, propiedad de la familia Santos a la que pertenecen el vicepresidente y el ministro de defensa, no obstante el respaldo al gobierno se ha permitido formular críticas y objeciones a algunas de las actuaciones del presidente y de sus ministros y ha presentado reportajes que descubren el horror, las prácticas macabras que los grupos paramilitares han impuesto en buena parte del país.

    En el mismo sentido se han comportado las principales revistas noticiosas, “Semana” y “Cambio”, lo que ha reforzado la poca disposición de Uribe para concederles entrevistas y declaraciones como las que entrega permanentemente en los medios audiovisuales. Incluso, algunos asesores del presidente se han atrevido a atacar estos pequeños brotes de independencia de algunos medios escritos nacionales, recordándoles a sus propietarios la buena pauta publicitaria que reciben como consecuencia del clima de seguridad creado por el gobierno.

    ¿Cómo influye la situación económica y política en los medios?

    La globalización económica también está llegando a los grandes medios de comunicación en Colombia.

    “El Tiempo”, por ejemplo, ha abierto una especie de licitación para conseguir un socio extranjero que le permita ampliar sus negocios de multimedia y prepararse para afrontar la competencia exacerbada que los llamados “ciber medios” o periódicos electrónicos harán en los próximos años a los diarios tradicionales. En la licitación están participando, entre otros, los grupos españoles “Prisa” y “Planeta”, el argentino “Clarín” y el norteamericano “Miami Herald”.

    Es muy posible que al elegirse el socio, la sinergia que se haga transforme a los actuales propietarios del periódico en socios menores de la nueva empresa, cambio que sería un auténtico terremoto para la prensa escrita colombiana, donde han predominado los diarios de propiedad de familias vinculadas activamente a la política del país y de sus departamentos.

    ¿Cómo el contexto social político y económico influye en el proyecto?

    La televisión por cable está viviendo su propio “Tsunami”. El multimillonario mexicano Carlos Slim, dueño en Colombia de la principal empresa de telefonía móvil, decidió integrar ese negocio con el de la televisión por suscripción y en una serie de compras de redes regionales privadas se ha hecho al control del 56% de esas empresas en el país, lo que presagia la consolidación de un nuevo monopolio en un sector clave de la industria de las comunicaciones en Colombia.

    Decimos clave, porque muchos de los canales de televisión locales que funcionan en decenas de municipios están afiliados a las redes privadas de las que se ha apropiado Slim. Estos canales habían facilitado el acceso de grupos y asociaciones de vecinos para producir y transmitir sus propios programas de televisión sobre las realidades locales, ahora es muy posible que con la llegada del magnate mexicano se pretenda “Estandarizar” el contenido que ofrecen, en detrimento de la participación de los grupos vecinales.

    Esta coyuntura afecta el proyecto de “Creación de Redes de Televisión”, pues, al monopolizarse por decreto la televisión por suscripción, algunos de los canales vinculados al proyecto corren la misma suerte de quedar en las manos del magnate mexicano o de otra multinacional, como se evidencia en por lo menos 6 canales de Boyacá y 15 de Córdoba que ya han pasado a manos de estas multinacionales.

    Ésta nueva realidad ya ha sido tenida en cuenta dentro del seguimiento del proyecto, lo que nos ha llevado a vincular directamente a los colectivos que producen televisión en los mismos canales locales y de forma independiente, para que entren a fortalecer la programación local que estos canales tendrán, pero con unos elementos más críticos y siempre reclamando la labor social del medio televisivo.

    La creación formal y práctica de estas redes no es una tarea sencilla. Para cumplirla se presentan una serie de problemas de diferente grado de complejidad, que estamos intentando resolver en compañía de los grupos interesados.
    De un lado, una realidad objetiva es que la mayoría de los canales con los que trabajamos son canales por cable de propiedad particular pertenecientes a redes regionales, algunas de las cuales están siendo absorbidas por el monopolio mexicano que lidera Carlos Slim. Se presume que al pasar a hacer parte del monopolio, el contenido de tales canales quedará supeditado a las normas y criterios que se impongan desde la sede de esa empresa, que casi siempre están ubicadas en la capital del departamento o desde la ciudad más grande e importante en la región organizando los contenidos desde un centro geográfico en desmedro de los productores y de la información local de cada municipio.

    Frente a esta realidad, tenemos de una parte, el apoyo que en sintonía y participación le han dado las audiencias a los programas elaborados por los grupos que acompañamos y, de la otra, las exigencias legales que obligan a los dueños de los canales a pasar al menos dos horas diarias de programas producidos localmente.

    La coyuntura política en los departamentos de Sucre y de Córdoba es especialmente compleja. En años anteriores fueron regiones dominadas por los grupos paramilitares, que impusieron su control a sangre y fuego sobre la población civil. Tras un breve período de calma, fruto de la presunta desmovilización de los jefes paramilitares, han reaparecido en estos territorios estos comandos de extrema derecha bajo nuevas jefaturas y nuevos nombres, pero con las viejas prácticas terroristas de intimidación y muerte contra quienes ellos creen puedan ser agentes de la subversión.

    Algunos de los grupos asociados a nuestro proyecto en ciertos municipios han sido víctimas de estas intimidaciones y amenazas. Toda esta sórdida realidad confirma la tesis de que mientras no se desmonten el latifundismo y el clientelismo político derivado de ese fenómeno, será imposible erradicar la acción criminal de los grupos paramilitares. Otra prueba clara que ratifica este aserto es que pese a la detención de varios senadores y representantes del departamento de Sucre acusados de haber hecho alianzas con los paramilitares, el control clientelista de estos políticos se mantiene en la región, porque no se ha tocado la estructura social de grandes propietarios y de campesinos empobrecidos que sigue rigiendo la vida económica en estas zonas de la Costa Atlántica.

    ¿ Hasta donde creen que la comunicacion cristiana ecumenica esta respondiendo a la cruda realidad que viven nuestros pueblos latinoamericanos?

    Dejen sus comentarios aquí.